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Dic 06

AVE CONSTITUCIÓN

   Después de unos días tormentosos y algo revueltos, y por primera vez en la historia, va a realizar su salida el AVE CONSTITUCIÓN.

   Algunas horas antes del día anterior, contemplo como los primeros pasajeros –ya listos y dispuestos en el andén de la estación– se hallan aguardando el anuncio de la salida del tren. Una vez anunciada su partida, cada uno de ellos sube en busca de su posición.

   El tren comienza su marcha y con el correr del tiempo alcanza su alta velocidad. Comienzo entonces con mi labor habitual que, como controlador de tiques, no es otra que la de verificar que todos los pasajeros dispongan de billete, o en su defecto, facilitarles la adquisición de uno.

   Al entrar en el PRIMER VAGÓN, me encuentro con un pasajero extranjero. Al pedirle su billete, me dice que es iberoamericano y me solicita que lo oriente, pues no sabe muy bien cómo funciona el sistema. Entonces, le indico que se tiene que bajar en la estación EXTRANJERÍA, para informarse si su país de origen tiene concertado convenio de doble nacionalidad y que si es mayor de edad, podrá gozar de las libertades públicas en España.

   Asientos más adelante, una estudiante me pregunta cuánto falta para llegar a la estación de DERECHOS, ya que quiere informarse acerca de la enseñanza básica y sus condiciones. Minutos más tarde, una mujer que se encontraba tosiendo, me solicita que le avise cuando lleguemos a la estación de SEGURIDAD SOCIAL, pues quiere informarse de las garantías, la asistencia y las prestaciones que ofrecen los servicios públicos.

   Al entrar en el SEGUNDO VAGÓN, la foto del Rey me recuerda que es nuestro Jefe de Estado y que arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones. Me invade entonces una sensación de inevitable expectativa hacia los cambios que se sucederán.

   Avanzando por el TERCER VAGÓN, me encuentro con un señor que no tiene muy claro si puede presentarse o no como elector, por lo que le recomiendo que se baje en la estación de LAS CORTES, donde también le proporcionarán toda la información que precise acerca de las Sesiones y Reglamentos de las Cámaras.

   En el CUARTO VAGÓN, dos señores se encuentran discutiendo sobre la composición del Gobierno, sobre quién es el responsable de algunas funciones y qué competencia tiene cada uno. Entonces, –sin ningún ánimo de intromisión–, les aconsejo que se bajen en la estación GOBIERNO  Y ADMINISTRACIÓN, porque allí hay una oficina de información que les puede aclarar las dudas sobre el tema. En fracciones de segundo, dicha conversación se ve ligeramente interrumpida por otro pasajero que con voz alterada nos invita a mirar por la ventana. A través de la misma, contemplamos a un grupo de policías que se hallan custodiando las vías, a los efectos de garantizar la seguridad ciudadana, ya que en esta parte del trayecto –si no me equivoco– ha habido un socavón, un 24 de febrero.

   Hallándome en el QUINTO VAGÓN, leo en la portada de un periódico acerca de las interpelaciones y preguntas a las que se iban a someter algunos miembros del Gobierno. Asimismo, veo también un artículo relacionado con la declaración de los estados de alarma, de excepción y de sitio.

   Continuando mi recorrido por el SEXTO VAGÓN, me encuentro con una señora mayor que me expresa su preocupación ante el hecho de tener que someterse a un juicio, pues según comenta, no dispone de medios suficientes para ello. Es entonces cuando decido recomendarle que se baje en la estación de TRIBUNALES, porque allí hay jueces que quizá la puedan ayudar de forma gratuita, siempre y cuando acredite debidamente la insuficiencia de recursos para litigar.

   En el SÉPTIMO VAGÓN, dos jubilados se muestran indignados con los Presupuestos Generales del Estado de carácter anual, ya que en ellos no parece contemplarse ningún aumento para su sector. Teniendo en cuenta esto, y en alusión a algunas promesas electorales que no se cumplieron, opto por hacer que no los veo y evitar así el tener que pedirles sus billetes.

   Al llegar al OCTAVO VAGÓN, recuerdo que debo avisarle al extranjero iberoamericano que ya puede apearse, pues acabamos de cambiar de COMUNIDAD AUTONÓMICA, en la que se encuentra la estación EXTRANJERÍA –anteriormente citada. Esta estación me hace reflexionar acerca del incumplimiento de sus obligaciones constitucionales, por parte de una Comunidad Autónoma, así como también sobre el hecho de que el Gobierno  podrá adoptar los medios necesarios para obligar a aquellos al cumplimiento de dichas obligaciones, para la protección del interés general.

    En el NOVENO VAGÓN, un grupo de jóvenes estudiantes universitarios vociferan acerca de la composición del TRIBUNAL CONSTITUCIONAL, dado que estamos próximos a dicha estación. No están de acuerdo con el período de asignación, ni tampoco con ciertas propuestas de cambio relativas a su sector. No obstante, y pese a que cuentan con el apoyo de algunos docentes, deberán esperar al próximo tren, pues la estación de AUTONOMÍA UNIVERSITARIA ya quedó atrás.

    Llegando ya al DÉCIMO VAGÓN, contemplo como un grupo de mujeres proponen reformar la Constitución para exigir una mayor participación femenina y menos machista. Por lo que se puede apreciar, están reuniendo firmas con el fin de que el tema sea tratado en cada una de las Cámaras pertinentes.

  Desde el VAGÓN FINAL –y con el deber cumplido–, observo como cada pasajero se apea en su correspondiente estación. Como cada día, el tren AVE CONSTITUCIÓN está en permanente vigor, por lo que no permitiremos socavones ni días tormentosos que nos desvíen de la historia.

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